sábado, 20 de marzo de 2010

CARLOS THIEBAUT Y SUS CONTRADANZAS DE LO MODERNO-POSMODERNO

Paso a valorar y hacer alguna reflexión sobre el texto de C. Thiebaut después de terminar de leerlo sano y salvo.
Ya comente que soy partidario de su opinión que el termino Posmodernidad intenta aglutinar un conglomerado de diversos conceptos, posiciones teóricas y criticas, surgidas a mediados de los sesenta, y que no siempre son congruentes. Hoy en día, algunos autores siguen usando el termino para sus propias definiciones y teorías, mientras otros afirman que los tiempos posmodernos han finalizado. Creo que no existe una sola Posmodernidad, o como se le quiera llamar, sino muchas, tantas como individuos. El problema es homogeneizar estas ideas y conceptos sin caer en contradicciones con la propia Posmodernidad y basarla en un metarrelato.
El termino Posmoderno intenta aglutinar todas las ideas que surgen en contraposición con la caduca modernidad, pero según Thiebaut, no se consigue y termina siendo un obstáculo para la critica o el análisis cultural y artístico porque intenta abarcar con una sola definición programas teóricos y artísticos de muy diversa índole que surgen en esta época.
Thiebaut analiza los momentos centrales en el debate Modernidad-Posmodernidad, que considera un movimiento de contradanza, en cuatro aspectos. El primero lo centrara en el aspecto sociológico, el segundo, en el análisis de la pluralización de los lenguajes y los significados, el tercero, lo centra en una critica filosófica que engarza con la pluralización de los lenguajes y el cuarto momento lo centra en el hecho histórico, según él, sumido en un colapso.
Las teorías posmodernas desmontan la diferenciación en las doctrinas de los métodos y fundamentos del conocimiento científico y diferenciación de los valores en cada sociedad, que era lo que constituía la racionalidad moderna. Las sociedades complejas modernas ya no se pueden analizar con las técnicas de forma general, la sociedades se subjetivizan y no admiten análisis férreos y generales. Thiebaut se remite a Lyotard para justificar este análisis, haciendo referencia a la desaparición del Metarrelato, propio de la modernidad, y el surgir de los pequeños relatos. Esto acarreo la tremenda dificultas de los análisis sociales, y que, advierte Thiebaut, puede conducir a olvidar o abandonar el análisis de otras realidades importantes como la desigualdad o la discriminación, al centrarse el análisis en multitud de individualidades y subjetividades.
Dentro de las reflexiones posmodenas la conciencia de la importancia del lenguaje vuelve al primer plano. Esto sucedió en el Romanticismo, que surgió entre otros motivos, en contraposición con la ilustración del modernismo y sus reglas encorsetadotas. El Romanticismo pluraliza el lenguaje y acentúa el individualismo de autor en el lenguaje. La posmodernidad hace lo mismo y materializa el lenguaje, ya no existe solo un lenguaje, si no, muchos y cada uno con sus significados.
El problema esta en que al tener en cuenta mas el continente que el contenido, osea, no se tiene en cuenta el como, el porque y el que se dice, si no, simplemente la interpretación o interpretaciones del contenido, hace se caiga en la ambigüedad y multiplicidad de significados para un solo mensaje.
En el tercer momento se centra en la crítica filosófica relacionada con la pluralización de lenguaje. El Romanticismo prima al sujeto, como se comento, es el creador y articulador del sentido, se realza la subjetividad. El posmodernismo la realza también, pero su pluralización de lenguajes y dotar de mas importancia al continente que el contenido irá en contra de la intencionalidad del sujeto, Thiebaut se remite a Derrida y su programa deconstruccionista, donde es rechazada en gran medida, la intencionalidad del sujeto como clave del sentido de los textos. Esto lleva a lo que Thiebaut llama desvanecimiento del sujeto, que nos comunica directamente con el cuarto momento que llama desvanecimiento de la historia o su colapso. El modernismo concebía la historia como un avance progresivo, el posmodernismo abolió la temporalidad histórica, nos remitimos a la detestación de los metarrelatos, y el presente en la historia se entiende como un horizonte absoluto de interpretación.
Thiebaut con el análisis que lleva a cabo en estos cuatro momentos del debate moderno-posmoderno creo que intenta, a la vez que contra posicionarlos, llegar a deslucir que la llamada posmodernidad no puede abandonar y desechar por completo planteamientos y conceptos modernistas puesto que muchos están interrelacionados entre si con sus propios conceptos, lo que él llama un movimiento de contradanzas.

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